La garnacha forma parte del paisaje y de la cultura de Campo de Borja desde hace más de cinco siglos. Su historia está ligada al Monasterio de Veruela, el primer monasterio cisterciense de Aragón, donde ya en la Edad Media los monjes documentaban el cultivo de la vid y su relevancia para la comunidad.
Fundado en 1145 por Pedro de Atarés, Veruela se desarrolló en un contexto histórico en el que, dentro de la Corona de Aragón, las cartas de población establecían la obligación de plantar viña como parte del asentamiento y la explotación del territorio. La viticultura era entonces un pilar económico y social.
El propio monasterio conserva testigos de esta tradición: en los capiteles del claustro, esculpidos en el siglo XIV, aparecen representaciones de racimos de uva que evidencian la importancia del viñedo en la vida monástica. Estos indicios permiten pensar que, incluso antes de la fundación del cenobio, ya existía en la zona una amplia diversidad de cepas cultivadas de forma continuada, origen probable de la garnacha actual.

A esta herencia medieval se suma una historia aún más antigua. El territorio que hoy conforma la Denominación de Origen Campo de Borja cuenta con una tradición vitivinícola que se remonta a más de 2.500 años antes de Cristo, consolidando a esta región como uno de los enclaves históricos del vino en la península.
El castillo de Bulbuente era una de las propiedades principales del monasterio y durante su restauración se encontró una bodega oculta, que tras un complejo trabajo pudo hacerse accesible y que constituye, muy seguramente, la bodega más antigua de la comarca que se conserva.